LA AMISTAD, ESE GRAN TESORO
Ya sé que en ocasiones me repito más que el ajo pero hay frases que no me canso de decir porque creo en ellas como los católicos apostólicos lo hacen en el evangelio (o eso dicen la mayoría), una de esas frases es “Soy millonaria por los amigos que tengo” y así es.
Ayer, después de 7 u 8 años me reencontré con una amiga a la que conozco desde que teníamos 16 años, desde el primer día sentimos una gran afinidad, a pesar de que en apariencia éramos bien distintas descubrimos que teníamos muchas cosas en común, tantas que compartimos la época de nuestros noviazgos, la de nuestras bodas, el nacimiento de nuestros hijos vamos, toda nuestra adolescencia y juventud. De repente el tiempo empezó a pasar muy deprisa, de vez en cuando hablábamos por teléfono y luego esas conversaciones telefónicas distaron mucho unas de otras pero había algo que nunca se perdía, cada vez que hablábamos era como si lo hubiésemos hecho el día anterior.
Por fin pudimos quedar para comer y el sábado de ayer fue un día en el que me sentí feliz, nos reímos como siempre recordando anécdotas, nuestros hijos nos miraban sorprendidos de todo lo que contábamos y se reían con nosotros, vimos fotos de todos esos años y una vez más tuvimos la sensación de que nos habíamos visto el día anterior. Su hijo mayor fue como mi primer sobrino, cuando era pequeño me llamaba tía y ayer lo volvió a hacer e hizo que me emocionara tanto que le achuché como si ya no me sacara dos cabezas y estuviera sacándose el carné de conducir sino como si el tiempo no hubiera pasado y fuera aquel niño pequeño por el que sentía y sigo sintiendo debilidad.
Hubo un momento en el que pensé que si nos hubiera pasado algo a cualquiera de las dos nos hubiera quedado un remordimiento de conciencia tremendo por no habernos visto, por dejar que el trabajo, los problemas y el estrés de cada día estuvieran por encima de nuestro cariño y nuestra amistad así que nos hicimos la promesa de que no volvería a pasar, de que haríamos todo lo posible por vernos a menudo como antes de todo este paréntesis de tiempo.
Me siento muy orgullosa de conservar amigos de toda la vida, amigos desde que era una niña y con los que he compartido tantas cosas, y amigos que voy conociendo a lo largo de mi vida con los que voy creando un vínculo especial aunque los años de amistad sean menos, y lo mejor es que todo lo malo que tengo lo compenso con ellos, soy una persona con mucha suerte, lo sé.







Jo dijo
La mayoría de las amistades se pierden en el camino; así que, en efecto, es una suerte poder conservarlas.
30 Octubre 2011 | 03:57 PM