UNOS DÍAS EN GALICIA: VALENÇA, OTRA FORTALEZA
Pasando el Puente Eiffel, que hace las veces de frontera, entramos en Portugal y entre sus primeras poblaciones nos encontramos a Valença, un recinto amurallado que en su interior guarda un pequeño y precioso pueblo de calles empedradas y amables habitantes que viven del turismo ya que su mayor fuente de ingresos reside en el centenar de tiendas con productos artesanales que ofrecen a todos los visitantes.
Pero como todos los recintos amurallados y coincidiendo con el anterior post, Baiona, lo mejor de todo sin duda alguna son las vistas.



Pasear entre el doble amurallamiento es una verdadera gozada, el verde del suelo transforma el camino en una mullida alfombra que, si no fuera por los intervalos de lluvia que tuvimos esos días, nos invitaba a sentarnos sobre ella y dejar pasar el tiempo...







Joaquín Martínez dijo
Parecía un laberinto con el suelo de hierba. Muy chulas las fotos.
27 Abril 2010 | 01:20 PM