FESTIVAL MEDIEVAL DE HITA...
Ayer tuvo lugar un grandísimo acontecimiento. No, lo de Hita ahora después lo cuento, a lo que me refiero es que ayer tuve la SUERTE con mayúsculas de poder compartir el día con Jiribilla, que aunque se pasa el día haciendo kilómetros pudo hacerme un huequecito entre sus desplazamientos Tenerife-Santander-Madrid-Japón de éste último viaje que se ha preparado (la jodía).
Pues nada, que se empeñó en que teníamos que ir al Festival Medieval de Hita (Guadalajara), que yo ya lo tenía visto de otros años, pero como es tan cabezona (que no sé si será Tauro o algo) pues para allá que nos fuímos, así que aprovecho y os cuento la que se prepara en este pueblo tan tranquilo normalmente por si os apetece ir al próximo, que la verdad es que merece la pena.
Esta fiesta se realiza el primer sábado de julio cada año, y a pesar de que hace siempre un calor de narices por las fechas, somos muchos los que repetimos año tras año, lo cierto es que tiene algo que engancha.
Hita de por sí tiene un aire medieval, está en la loma de un cerro con las ruinas de lo que un día fue el castillo que reconstruyó el Marqués de Santillana en 1430 en todo lo alto. El cerro de Hita fue utilizado desde los romanos como puesto de vigilancia por su estructura, hoy día sólo quedan las ruinas que ocasionó la Guerra Civil Española por ser línea de frente durante toda la contienda.
El día que realizan esta fiesta toda la villa se viste con aire medieval, las casas se llenan de pendones (en el buen sentido) colgando y los que allí viven o se animan, aunque vayan de visita, se disfrazan de caballeros, damas, moros, bufones o cualquier personaje que tenga que ver con la época.
Las calles se convierten en un Mercado Medieval y desde las once de la mañana hasta las dos o las tres de la madrugada hay todo tipo de actividades, torneos, representaciones teatrales, música celta, etc, y todo gratuitamente para los que visiten ese día la villa.
Y mirar lo que encontramos en uno de esos puestos artesanos, una de esas preciosas ovejitas está aquí a mi ladito (regalo de Jiriblla).
El espectáculo que más éxito tiene y el que atrae a más gente cada año es el Torneo de justas a pie y a caballo entre "caballeros medievales", uno tiene lugar a las 19:00 aprox. y el otro por la noche a las 00:30. Cuando terminó el primer torneo andábamos viendo la villa y al ver a los caballeros Jiribilla dijo algo así como: "¡Virgen Santa! Esto sí que es un monumento.." y se empeñó en que nos hiciésemos fotos con "dicho monumento", ya sabéis que a mí no se me ocurren estas cosas, lo que pasa es que soy débil y me dejo liar por las amigas y al final cedí......
Como podéis comprobar en el orden de las fotos la primera que se hizo dicha foto fue Jiribilla, por lo que está claro quién es la que la lía parda, que luego dirá que fui yo, pero vamos, que el orden no engaña, por cierto un saludo a Ignacio de Loyola que no sólo se hizo las fotos con nosotras sino que además fue de lo más simpático y encantador.
El cultivo de la vid tuvo un gran peso en la Hita Medieval, por lo que no es extraño que su casco histórico esté perforado por más de cien bodegas. En muchas se conservan todavía tinajas de entonces de diferentes tamaños, una característica fundamental de estas bodegas es que su temperatura es constante rondando los 20 grados además de una humedad relativa en ellas. Todas están escavadas en un terreno arcilloso muy endurecido llamado légamo y reforzadas con arcos de ladrillos. Este día abren sus puertas algunas de estas bodegas para que los visitantes puedan verlas, invitan a vino a todos los que van y en una de ellas "La Bodega del Castillo de la Abuela" además te invitan a sopas de ajo o migas, un detalle digno de agradecimiento.
En el torneo nocturno dan velas a todos los que van, creando un ambiente extraordinario de luces cuando salen los caballeros haciendo su presentación antes del combate.
Al ser de madrugada y gracias a que en Hita refresca bastante, este torneo se hace mucho más ameno que el de la tarde, los que estuvimos allí animamos todo lo posible al caballero que nos correspondió disfrutando del espectáculo.
Nosotras después de la sesión de fotos correspondiente nos permitimos la confianza de animar a Ignacio de Loyola llamándole Nacho, bueno, más bien fue Jiribilla, yo es que me dejo llevar.....
Y unos fuegos artificiales para terminar el torneo en el que este año ganó el Caballero Verde.
Y si os apetece visitar la Villa pero no os coincide con el Festival Medieval deciros que en un día normal podéis visitar la Casa Museo del Arcipreste de Hita donde éste escribió su Libro del Buen Amor, las Ruinas de San Pedro, la Iglesia de San Juan Bautista o disfrutar de las vistas que se divisan desde allí, si en la siguiente foto quitáis a ésta que se puso en medio podéis haceros una idea de ellas.
Y aunque es un Festival para disfrutar deciros que yo de lo que más disfruté fue de la compañía de Jiribilla, de poder estar con ella, de los achuchones, las risas, la complicidad..... que sólo hace unas horas que se fue y ya la echo de menos deseando que llegue pronto la próxima ocasión en la que podamos vernos, gracias Cris, te quiero un montón (como amigas, lesbianadas las justas).






Jose Alberto dijo
Hola, buenas tardes:
Lo primero, una duda que me asalta.. ¿es cierto que Jiribilla es una joven que se caracteriza por no haberse equivocado jamás en una fecha para un viaje? ;-)
Cómo se nota que lo pasásteis bien, menuda cara de felicidad tenéis.. independientemente de que sea porque os acompañaba en la foto el Caballero Ignacio..
Y para los que ya conocemos el pueblo, ha sido un placer volver a verlo vestido con aires medievales. Habrá que apuntarse otro año, ya que éste no ha podido ser..
Un beso, favorita¡¡
5 Julio 2009 | 06:50 PM